Page 11 - Santiago
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reestablecer el rostro de Dios en los hombres. Para ello,
               se debe entrar en un proceso de conocimiento, que tie-
               ne su base en la toma de consciencia de estas realidades
               para lograr una conversión personal y comunitaria. El
               discurso de Juan el Bautista, ante la inminente presen-
               cia del Redentor, es ejemplar: “Preparad el camino del
               Señor, enderezad sus sendas; todo barranco será relle-
               nado, todo monte y colina será rebajado, lo tortuoso
               se hará recto y las asperezas serán caminos llanos” (Lc
               3, 4-5). Describe la historia de cada uno y, a la vez, de
               todos. Es decir, caer en la cuenta que la vida necesita
               de un cambio, para que la presencia de Dios se haga
               realidad. Esto conlleva a ser sensibles del sufrimiento y
               dolor del hombre, que suscita actitudes de compasión
               y de salida de sí mismos – misericordia (ante la Misera)
               - para encontrar en el otro: el rostro viviente del Señor.

                  Pienso que este librito nos puede ayudar mucho,
               para ser sensibles al dolor del prójimo y salir a su en-
               cuentro, inclinándonos ante el hombre sufriente, que es
               “la vía de la caridad, que estamos llamados a recorrer
               cada día con fidelidad y alegría” (Papa Francisco, Mise-
               ricordia et Misera, n 16)

                              S.E. Mons. Jorge Pedro Carrión Pavlich
                                                  Obispo de Puno

               Puno, en la fiesta del Bautismo del Señor, 2016

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